Padecía de ingratitud severa y murió de una sobredosis de egoísmo fulminante




























8 de mayo de 2008

Como estatuas de sal


Y dijimos adiós,

No solo al dialogo desconsolado entre nosotros

Sino al encuentro contigo y conmigo misma

Tantas noches perseguido entre el abismo inmenso de la razón sin razón ciega

Dejando a un lado la huesuda y tormentosa culpa

Regalándote, y regalándome un destino

Que esperaba paciente esperaba lo mejor

Breve desgarro amoroso

Desde el labio que no besa

Hasta el oído que no oye

Y un corazón que besa y oye por los dos

Luego se agacharon las palabras

hasta quedar enanas, como manchas esparcidas

En aquel lugar de espera y adiós

Iras y lágrimas suspendidas en la encrucijada,

Sellamos el acuerdo del desacuerdo perpetuo

Entre mi alma y tu voz .

Y ahora que somos dos estatuas de sal…

¿Qué será de nosotros?

¿Tu sin mi alma, yo sin tu voz?

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