Padecía de ingratitud severa y murió de una sobredosis de egoísmo fulminante




























2 de diciembre de 2009

SOBREVIVIÉNDONOS


¿Por qué será que siento si te siento,
como siente un niño huérfano al que abrazan?
Y me quedo luego mendiga de susurros al oído;
de:” te quiero” "
de: “me muero,” en medio de la pasión calcinante.

¿Porque será que tu voz
traspasa como un eco intermitente mis caderas?

Se trepa y apodera de mi piel por la espalda
y me hace cerrar los ojos para evocar tu imagen con
esa cadencia tuya que te hace huésped,
que no se marcha nunca de mi reloj de arena
¿Por que será que tus versos minimizan mi orgullo
y mi silencio, mientras me convidas a andar descalza
y desnuda en los recodos de tu adiós,
en medio de la tempestad que ha desatado tu ira,
como una paradoja interminable defendiendo de nosotros,
cualquier hebra delgada, perdida en el viento
que nos conduzca a la suma de los dos?

Será por eso que en medio del naufragio,
cansada y moribunda, tú asemejas un madero
donde mi cuerpo exhausto y mal herido se aferra y abraza
a ti, como a un ogro gigante que no come mi carne,
rescatándome de ti y de mi.


Elba

2 comentarios:

Leo dijo...

Elba mi querida amiga, que escrito tan interesante, sentido y bonito.

Esta música apetece bailar y bailar.......hasta el infinito.

Precioso todo.

Abrazos y besitos

Leonor

Jorge Torres Daudet dijo...

Con esos amores "de alma y entraña" no se naufraga.Felices fiestas navideñas.
Un abrazo.