Padecía de ingratitud severa y murió de una sobredosis de egoísmo fulminante




























14 de julio de 2008

Sin Dolo


Desvestí el adiós tantas veces para no llevarlo conmigo, tu lo vestías de gala e instabas a acompañarme y hoy, te asombra verlo caminar agazapado tras de mi.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

El adiós, amiga mía, se viste con tantos trajes y se agazapa en tantas veredas del camino, que uno nunca sabe cuándo se materializa en verdad su llegada o su partida.
Abrazo,
GEFE

Hecha de silencios dijo...

Magnifico tu comentario, y es cierto pero es triste, por ser tan cierto es triste ( Como dice la poesia aquella)
Gracias por visitarme y por tus compañia en mis letras