Padecía de ingratitud severa y murió de una sobredosis de egoísmo fulminante




























22 de agosto de 2008

Páginas de la historia


Y vino la revolución,
Y los enfermos de hambre y abrigo,
Ofrecieron sus brazos y sus almas.
Al cabo de un tiempo,
Regresaban de nuevo a la rueda
Como corderos al sacrificio.

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