Padecía de ingratitud severa y murió de una sobredosis de egoísmo fulminante




























14 de agosto de 2008

secretos Mixtos




La verdad no la dije a mi hermano mayor (residuo sagrado de mis padres en la tierra);
no la dije a las otras hembras de mi manada (sostenes indiscutibles de mi carne y mi alma);
no la dije a mis hijos… Mis hijos…No hay palabras que describan el amor que por mis hijos siento, testigos, fieles o no del corazón de mi espíritu desnudo y limpio .
No, no deje acceder a nadie al meollo del diagnostico, Ni siquiera al amante que ya no me ama. No se si mi secreto les proteja de mi o del dolor de la espera. No podía de un plumazo turbar la cotidianidad de su mundo al esperar un razón que podría ser o no fatal.
¡Sin aspavientos! será un vaso del que beba solo yo, mientras la luna y el sol se suceden como una danza infinita en el cielo de mi espera.
No, ni les dije di le diré mientras espero, ni siquiera lo diré a mi cintura por si entre sus planes le ocurriera celebrar o celebrarse en el amor...que desde hace tanto, también espera.

Hechadeangustias este unico agosto de 2008

3 comentarios:

Incombustible dijo...

A veces, el vaso que bebes a solas, está sostenido por la cantidad de almas que tocas con tu ejemplo (lo sepan ellas o no). Desde México, muchos abrazos, para cuando los necesites y me hagas honor de recibirlos.

Tu blog me ha gustado mucho y me he sentido muy honrada al ver una rama más del Tata Yuyu aquí. Por lo que he estado leyendo, comprendo las razones de quien te lo ha regalado.
Besos

Mujer Versus Mujer dijo...

Me gusta el final de lo que has escrito. Siempre hay que dar paso a las alegrías del alma y del cuerpo. No importan los diagnósticos, siempre serán salvadores, en la medida en que creas en tu salvación.

Espero todo salga bien.

Abrazo

Hecha de silencios dijo...

gracias Mujer versus mujer, gracias por venir por estos lados de mi alma, Saludos
Elba