Padecía de ingratitud severa y murió de una sobredosis de egoísmo fulminante




























20 de septiembre de 2008

SOLEDAD TRES







Soledad Tres


Mis labios buscaron como un eco tu boca.

Quise explicarte que también mi soledad es una hiedra

que se trepa hasta mi garganta seca,

que mis manos , aun orando están vacías,

como los tarros grises del indigente de aquella calle, paa ti desconocída

y que me acuesto, cada noche como tú

sin buenas nuevas, ni viejas, ni abrigo alguno que cobije mi piel

2 comentarios:

©hannibal dijo...

Soledad, no se dice, ni se muestra, solo se siente.

me gusto el poema

un abrazo,
hannibal

Hecha de silencios dijo...

La soledad Hannibal, se siente,claro está, El problema es cuando quiere quedarse de huesped permanente
Gracias por visitarme. Un abrazo
Hechadesilencios