Padecía de ingratitud severa y murió de una sobredosis de egoísmo fulminante




























24 de septiembre de 2008

Tu voz


Escuche tu voz fría, indiferente, lejana…
Por un poco trivializamos el diálogo,
pero era una fachada,
te reencontré en el desprotegido Aquiles de tu corazón
y lo estreché al músculo mío, juntos palpitaban.

No hay comentarios: