Padecía de ingratitud severa y murió de una sobredosis de egoísmo fulminante




























28 de septiembre de 2008

Tus hadas y mis duendes


Te llene de luces fluorescentes,
poblaste de música mi mundo,
pintamos un árbol viejo de verdes nuevos,
devaluamos nuestras sombras.
Repartimos a partes iguales las alas de las mariposas;
cosechamos el perfume de trescientas margaritas;
atrapamos el canto de una cigarra;
la luz de tres luciérnagas casi diurna, usurpadoras del alba;
el trinar matutino del pájaro rojo;
Jugamos rayuela, procreamos sueños brillantes…
¡Alucinamos!

No hay comentarios: