Padecía de ingratitud severa y murió de una sobredosis de egoísmo fulminante




























11 de noviembre de 2008

Silencio sin numerar


Envolví las nostalgias con un manto de silencio,
pero el silencio gritó más alto y más hondo
( esos gritos rompen la carne del alma).
Envolví entonces los gritos y de nuevo me arrodilló el silencio.
Caminé pesadamente a buscar el sol desde mi ventana
y un dios semejante a Dios no me miraba.