Padecía de ingratitud severa y murió de una sobredosis de egoísmo fulminante




























30 de diciembre de 2008

HABLANDO CON EL AIRE

¿Que una canción antigua o un poema que pertenecieron a un antiguo dolor
Sirvan de nuevo al sentirlos y se amolden, acurrucándose en el presente y en el dolor o amor nuevo es una traición? Si te he escrito poemas a ti más que a nadie y las canciones que me dedicaste eran ajenas y sin embargo me las tatué en el alma…pero tú eres un analfabeta de amor y lo comprendes solo dentro del ojo del huracán.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

El amor tiene siempre muchas aristas, muchos recovecos donde esconderse, refugiarse, andar, navegar, seguir, exponerse. Cada ser humano es un "huracán" en su sentir. Cada quien, lo vive, lo siente, lo sufre, a su manera. Pero entre dos que se encuentran y se confiesan amar, hay un hilo que los une. Un algo que no se rompe asi por así, por las ganas del aire, o los deseos del tiempo. Si ocurre, es porque "algo" no funcionó bien entre los dos, "algo" no fue eslabón, no fue base, columna o simplemente, no fueron "ojos" que miraron hacia una misma dirección, o tristemente, dos corazones que podrían sentir amor en mentes que razonan distinto. ¿Analfabetas de amor? es posible, igual puede pensar el otro de lo que expones, es decir devolver la misma frase y el mismo razonamiento, es más, con bases irrefutables.

Una teneridad siempre el juzgar el amor.

MarMar

Hecha de silencios dijo...

Hola Mar mar! Gracias por tu presencia en mi blog Saludos

Hecha de silencios dijo...

pd:
Nunca vi a Dios y sin embago mi amor por el no tiene cuestionamiento...Digamos que el ver con los ojos es parte del amor del huracan? Quien sabe.
Feliz año nuevo.

Anónimo dijo...

Los ojos ven o miran...¿qué prefieres tú?
El amar, para unos, es un complejo de sentimientos, un prisma maravilloso, diamantino; para otros un vidrio opaco.
Sólo sé que los huracanes se forman, pasan, arrasan y se van. Prefiero pensar en la brisa, en la que siempre pasa envolviendo, quedándose socarrona, gustosa, entre los árboles, meciendo sus ramas o acariciando mi cuerpo, que alguna vez, encendido, ha necesitado de su bálsamo. Mirar el amor desde el ojo del huracán, es no mirarlo, es temerle.

Hechadesilencios, Elba, el gusto es mío, por pasar por estos predios.

MarMar

Anónimo dijo...

PD. Yo, si he visto a Dios, en los ojos de un niño, en su sonrisa, en su dormir plácido, en su tomar mi dedo como si fuera éste, el último engarce de la vida. Lo veo a diario en cada maravilla de esta naturaleza que habito, lo he escuchado en la música y vuelto a ver en las manos y mentes creadoras de tanto arte que nos se puede aguantar...
¡Ah!, pero si hablas de sentarse con Él cara a cara, pues, a lo mejor en algún mendigo de la calle, en algún niño mutilado, en los ojos de mi madre, o en los brazos de mi padre.
No, no he visto a Dios como no te he visto a ti y sin embargo en mi fé sin aristas, le amo profundamente, creyendo en Él.

MarMar