Padecía de ingratitud severa y murió de una sobredosis de egoísmo fulminante




























13 de diciembre de 2008

Heridas


Soy un lobo de manada
no soporto la soledad aunque ame el silencio
desprecio la decisión del ermitaño de serlo
nada como el calor de la madriguera
después de llenar de sangre los colmillos del alma
Ninguna oración penetra la roca
observo a distancia la oscuridad que esta afuera…
Llueve, danzan los demonios.
me sentare junto al fuego para aliviar las heridas mas superficiales
Quizás así las heridas más profundas, descansen

1 comentario:

Anónimo dijo...

Cada quien respira y supura sus propias heridas.