Padecía de ingratitud severa y murió de una sobredosis de egoísmo fulminante




























17 de diciembre de 2008

relampagos de memoria


E poi ci fu il silenzio…

Credevo fosse mio…Mio!
fino all ultimo goccio di sangue. ...
invece,era presso del più grande dolore della vita
come se fosse una specie di ospite infinito
condennatto, appartenendo per sempre
al Più scuro silenzio.


Y luego vino el silencio

Creía fuese mío… ¡Mio!
Hata la ultima gota de su sangre,
en cambio, lo poseía el dolor más grande de la vida
como si fuese una especie de huésped infinito,
condenado, perteneciéndole para siempre
al más oscuro de los silencios.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Los recuerdos siempre perdurarán. Bonita foto del amigo Borablu, bellezas tiene en i mei foiri, comparto espacios con Mario.
Silvia