Padecía de ingratitud severa y murió de una sobredosis de egoísmo fulminante




























1 de febrero de 2009

Dialogo entre Margarita y Paris





O diatriba de la desesperanza



Paris-
¿Cómo amaneces?
Margarita-
Amanecí con los ojos abiertos hacia un olivo de un jardín que no me pertenece. ¿Y usted?

Paris-
Con los ojos, que ya es mucho, no importa ya sí los abro, no tengo jardín.

Margarita-
Hasta mañana entonces, Paris

Paris-
Hasta mañana entonces, Margarita.

Margarita-
Sabrá Dios si habrá mañana…

Paris-
Mañana…


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Hola Luis!

Buen día te de Dios amigo mío

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