Padecía de ingratitud severa y murió de una sobredosis de egoísmo fulminante




























13 de febrero de 2009

Palabras errantes


Y un desfile de palabras fue llegando como un flujo hasta llegar a la meta,
una vez allí, se represaron hasta no contener el espacio y se desbordaron…
una que otra se asió a una rama,
para luego, caer junto a las otras palabras, que agonizaban.

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