Padecía de ingratitud severa y murió de una sobredosis de egoísmo fulminante




























4 de febrero de 2009

Sentencia





Todos opinaron sin conocerme,
el jurado dictó su sentencia
conociendo, sólo la versión del demandante.
No hubo alegatos,
no hubo pruebas.


¡Todos opinaron sin conocerme!
Una corte a quien no le importó en lo mínimo
la versión del condenado me condenó, condenado si,
porque ya estaba condenado antes de la condena.

¡Todos opinaron sin conocerme!
Todos me juzgaron culpable,
mi amor era una llaga sangrante en medio de tu pecho,
mi hoguera una brasa que quemaba tus manos,
mi sentir, una hecatombe, una bala, un fusil,
tu sentir, un sufrir eterno víctima del reo vil…
¡Todos, como una jauría, opinaron y me juzgaron sin conocerme!

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