Padecía de ingratitud severa y murió de una sobredosis de egoísmo fulminante




























29 de marzo de 2009

El tribunal de amores ilesos de ríos


El tribunal de amores ilesos de ríos
Considerando:
_ Que tu amor, no es, ni fue, ni será.
_ Que fue ardor pero no piel ni corazón a rabiar
_Que no robo inocencia, sino paz
_ Que endosas en el rostro ojos negros y falsos
y no ojos verdes y falsos como otros, pero menos falsos
por no ser tuyos.
Acuerda:

Condenar, por ser la experiencia peor vivida a ser el único amor a enterrarse en el fondo del río.
Comuníquese y publíquese junto a los idus de marzo del 2009

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Quizas...quien haya muerto, sea yo.
La condena ya esta ejecutada.

M@R dijo...

soy inocente,,,

abrazos,,,

Presentes Ausencias dijo...

No hay nada más triste que ser engañada en la buena fé. Nada más patético que creer y mirar hasta que se caen las lentillas, el verdadero color de una mirada. Este es un caso para el famoso "Aunque usted no lo crea" de Ripley ( no recuerdo cómo se escribe, los años traicionan la memoria, espero no andar tan despistada)
Tu tribunal ha sentenciado con pruebas no cocluyentes en el caso que lleva, pero la justicia es ciega y admito, ha dado en la diana en la presentación de pruebas , aunque no sean concluyentes, ni relevantes para el caso en sí.
Al igual que M@r me declaro inocente de cualquier cargo, sólo admito ingenuidad. Que de eso tengo mucha.

(Jamás dejarás de sorprenderme, Elba, siempre gratamente con tu ingenio)