Padecía de ingratitud severa y murió de una sobredosis de egoísmo fulminante




























28 de marzo de 2009

Eolo




Si el viento te arranca mi nombre
Y tu mano sangra al decirme adiós, pero te libera,
Hazle caso a viento …dile que lo lleve junto a un río donde yacen tus otros nombres olvidados y muertos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hay un amor que se queda en el camino siendo marca indeleble en la virginidad perdida. Otros que fueron corazón y piel a rabiar. Alguno, placidez. Otro distancia y doblez. Uno que ni es , ni fue ni será. Pero queda otro, el de la compañía eterna, el que no se va, ni se pierde, porque trueca pasión, deseo, en el amar de estar. Pero ninguno, de los que han tocado , mi alma y corazón y a quien le he dicho, en su momento, te amo, duerme en el lecho de ningún río, porque ninguno ha muerto. Quizás quien muerto, soy yo.

Anónimo dijo...

...quizás quien ha muerto, soy yo.