Padecía de ingratitud severa y murió de una sobredosis de egoísmo fulminante




























14 de marzo de 2009

Heridas


_Ella:
Cuando una muere de alguien
¿se crema al alma?
_El:
No lo se, nunca nadie murió de mi,
_Ella:
cuando se cierran todas las puertas
¿será como vivir bajo una lápida?
_El:
Nunca se cierran todas las puertas, cerramos los ojos para no mirar.
_Ella:
Pero, yo morí de ti.
_El:
No es cierto, tú ya venías herida de muerte de otras batallas.
_Ella:
Tú diste la estocada final.
_El:
No estás muerta, ¡Lo juro!
Unos labios apasionados besando tu espalda te delatarían

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me repito en mi agradecimiento. Fue un diálogo intenso.
Tu magia lo hace magnífico en la palabra.