Padecía de ingratitud severa y murió de una sobredosis de egoísmo fulminante




























18 de marzo de 2009

Tregua





Se aligera la carga del pesado pendón de los parpados
exangües, cansados de ver nacer la gota acre
que inútil se precipita al borde del vacío
donde ateridos se encuentran los pies,
en cuyas frágiles huellas, apenas se percibe
el interminable camino de sal

6 comentarios:

verso viajero dijo...

En el asta del camino,
ondea una bandera blanca,
marca la tregua de una guerra
sin guerra, sólo empeñada en tensar amor
en un cordel tan fino, que pareciera de seda, hilos de cristal
de sal, por las lágrimas derramadas.
Tregua que puede ser principio de un pacto definitivo de paz.
Al comprender al fín, que amor y compañía se dan desde el corazón, en la lealtad implícita de la fidelidad, del más caro y puro sentir.

Bordas los versos Elba, llegas tan hondo, que es difícil dejar de estar aqui y bautizarse cada día en el manantial de tu palabra.

Besos,

Migdalia

Hecha de silencios dijo...

Cuando el enemigo, ya no es enemigo en el campo de batallas
Ni el campo es campo ni propicio para desmembrar o aniquilar
La bandera blanca es un grito que parido por la guerra se hace paz


(Hermosos estos eslabones cómplices que aúnan poemas con lazos de palabras que mas que duplas a dos manos son sentimientos afines.
Un abrazo y gracias por eso)

estoy_viva dijo...

Corto pero muy explicito, es estupendo tu poema.
con cariño
Mari

Anónimo dijo...

De acuerdo con Mari. Cuando yo sea grande y haya crecido en todo, quiero ser tu pluma, tu verbo, el verso del poema que escribes, el dejar en el que te lee desde dentro del alma, el alma misma.

Hecha de silencios dijo...

Anonimo, ¿Cómo agradezco tus palabras y te beso? Sencillamente, gracias.

Anónimo dijo...

Llegando hasta aquí...¡ah pero si ya llegaste! Estás en mi corazón.
No me des las gracias, leerte en poemas como éste y en todo cuánto escribes dejando trozos de ti o de la vida, es ya recompensa suficiente.
Te beso y abrazo igual.