Padecía de ingratitud severa y murió de una sobredosis de egoísmo fulminante




























5 de abril de 2009

Caracolas


No, no recordaré hoy mis versos
para sumergirme sin remordimientos
en el silencio de las aguas del alma
Donde no me tentara el hacer balances
ni el querer saber despues del llanto
cuanto son dos menos dos
Para no sentarme a sentir, mirar o recordar,
para no deshojar maduras margaritas
ni escuchar el eco del mar a oscuras
en el desabitado y muerto caracol

1 comentario:

Presentes Ausencias dijo...

Es mejor así. ¡Si lo sabré yo! En un tiempo un mago , me hizo creer en las hadas, caracolas, aunque yo le llevaba la contraria, en el fondo de mí, quise creer con toda mi alma y creí.

Sumida en la resta, en el silencio de las caracolas, me conmuevo como siempre en tus versos.