Padecía de ingratitud severa y murió de una sobredosis de egoísmo fulminante




























5 de mayo de 2009

De espaldas a Circe




De espaldas al hechizo


Solo quería saber el ¿Por qué?
El ¿Cuándo?, el ¿Cómo?
Era demasiado para mi imaginar que el motivo del misterio estribaba
En la culpa de no estar gravemente enferma,
de tener de fiesta el alma y celebrar la esperanza,
La culpa…
Dichosa enemiga,
menos mal que no la trato
No comulgo ni comulgaré jamás con ella.
Al final, era siempre el motivo trivial del vuelo nocturno,
Oscuro, huidizo, juzgador ,
en fin, El tribunal inquisidor.
Una verdad imaginada, desconsolada y sin abrigo
¿Qué puedo decirte?
¿Qué podría decirte que no te haya dicho ya?
Siempre descubriste gigantes escondidos en mitad de mi cielo,
Higueras retorcidas jugando con mis rosas,
Imágenes quebradas en mis ojos ausentes
Solo pisaste hojas secas en mi huerto,
aun siendo primavera
Y yo, si debo volver el rostro y no ver tus lagrimas
Si te sientes feliz y en renovación lejos de Circe
Aplaudiré tu partida
Y recordaré tu amor
Como una joya que fue mía
que ya no me pertenece.

1 comentario:

Anónimo dijo...

A veces cuesta resignarse a la pérdida y otras veces a algunos ni les interesa lo que el otro sienta ni mucho menos el porqué. Narración que tiene destinatario. Más que prosa, coloquio-monólogo. Olafo