Padecía de ingratitud severa y murió de una sobredosis de egoísmo fulminante




























6 de mayo de 2009

Historias del rio II



Abría podido jurar que el viajero del rio era un cisne…
Todos podemos equivocarnos,
Me quedare escondida entre el eco de los ciruelos
donde a veces, no siempre,
crecen los hongos inocuos.

No hay comentarios: