Padecía de ingratitud severa y murió de una sobredosis de egoísmo fulminante




























7 de mayo de 2009

Historias fluviales


Ella creyó que era un cóndor
Que desplegaba, majestuoso sus alas
Oteando a lo lejos sus presas
Para luego herirlas con su pico mordaz
Se equivocaba…
Era solo una gaviota herida
Que añoraba retomar el vuelo
Sobre la cristalina inmensidad

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