Padecía de ingratitud severa y murió de una sobredosis de egoísmo fulminante




























5 de mayo de 2009

Febril II


Tu mano amarilla y mía
asemeja las caducas hojas del otoño
¡Yo me rebelo a los augurios!
el ángel de causas perdidas te circunda.
Tu hoguera se extingue,
reniego del cielo y el infierno…
Aún así,
tomo tu mano amarilla y mía
luego cierro los ojos,

como al solito
Para no verlas

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