Padecía de ingratitud severa y murió de una sobredosis de egoísmo fulminante




























14 de junio de 2009

Aceros


Su verbo de daga cortaba mi garganta
dejandome sin aliento,

como un veneno me treparon,

sus palabras de acero sin empuñadura,

de esas que dañan igual,al agresor como al que se agravia...

Me quede estatica, como se quedan las piedras,
para retroceder luego dos pasos frente al abismo,
fue inutil, vi el alma despeñarse,
Del cielo indiferente el agua, continuaba cayendo...
A MIS ESPALDAS, COMO UN ECO,
el rumor del bullir de la sangre,
junto al rumor de la lluvia,
quedos, murmuraban...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Que sería de nosotros sin nosotros"? Alguien lo dijo y dijo bien...No te preocupes, el alma sobrevive la adversidad porque es inmortal.
Yvan

Anónimo dijo...

¿Que sería de nosotros sin nosotros"? Alguien lo dijo y dijo bien...No te preocupes, el alma sobrevive la adversidad porque es inmortal.
Yvan