Padecía de ingratitud severa y murió de una sobredosis de egoísmo fulminante




























12 de junio de 2009

Martirios medioevales


Como caballeros andantes...
Llevaba usted razón,
pero también la traía,

Jamas llegué yo a tiempo a la emergencia del abrazo,

Sea un motivo mas que pueril a conformar,

el hondo abismo aquel de nuestros fracasos.

No he de pedir perdón, acotar mas bien yo quiero,

que mas que mia, es del hado la razón,
y he aqui que sin rubor me absuelvo,

Es la absurdidad que anuda una cadena de acertijos abtractos
que yo jamas resuelvo,
O mas bien a resolver no he dedicado mi faena,
con afan denodado y dedicado de colmena.

Tenia usted razon, y sin embargo,
¿Cuánta poca culpa puedo en cuello yo collgarme?

Y ni hablar, de la impiedad que pretenderá por el hecho,

seguramente usted endilgarme-

Tanta razón le confiero, como me confiero yo,

hay historias que no pueden cambiarse de un plumazo,

Sea testigo el sol entonses, de que termina el dia, en el ocaso.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hay madres que bendicen a sus hijos de sangre y a los que llevan sus hijos hasta su corazón.
Bien merecen siquiera un preguntar por ellas.

Anónimo dijo...

...fin definitiva de esta historia absurda y sin remedio, irreal y estúpida.

Hecha de silencios dijo...

anonimo, no se de que se trata la respuesta, es algo que escribi para el liceo de mi sobrino en una obra de teatro y ahi la deje pues me gustó, se trata de una pareja que no acudió a la cita para fugarse...No estan siempre mis hijos por mi? agradecería aclaratoria por e mail