Padecía de ingratitud severa y murió de una sobredosis de egoísmo fulminante




























4 de junio de 2009

Y yo...


Y yo... ¿Qué culpa tengo si no aprendí jamás a caminar sobre espinas?
¿Qué puedo hacer si alguna de esas espinas me hiere?

pero mis lágrimas se secan pronto
y cuando se evaporan,
se llevan con ellas la sal.

1 comentario:

M@R dijo...

EN EL CAMINO DE LA VIDA SE APRENDE ANDAR,,,
UNAS SON DE AZUCAR Y OTRAS DE SAL,,,

ABRAZOS,,,