Padecía de ingratitud severa y murió de una sobredosis de egoísmo fulminante




























12 de julio de 2009

Hermano en do mayor





Ahora, que ha pasado el tiempo
y cada uno de nosotros cuida o descuida
donde inmolarse o guarecerse
en la leña del propio hogar o de su pira,
tú te alejas de mi lado pensando
que estoy grande y que no te necesito.
La memoria antigua, no te susurra
al oído mis silencios
y no me deja escuchar a menudo tu eco,
eco que me alcanzó temprano
hasta más allá del mar,
en la otra orilla,
donde tejí parte de mis sueños y mi vida.
Sé que estarás allí si lo preciso,
quizás un poco cansado,
aunque lo niegues,
no sé si un poco más sabio,
pero se que estarás allí si te llamo
...eso me reconforta,
porque fuiste el Robín Hood de los hermanos,
el Quijote de mi madre
y el libertador de nuestras pequeñas libertades…
Déjame encontrarte siempre,
al alcance de mi grito... ¡hermano!

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