Padecía de ingratitud severa y murió de una sobredosis de egoísmo fulminante




























30 de septiembre de 2009

Misivas




Nunca leí una misiva que me presagiara desasosiego y llanto
Preferí sepultarlas por un tiempo,
el preciso exacto para que no me hicieran daño
No las tiro a un cesto, ni las olvido, no
Solo las sepulto mientras prometan quemar mis manos o robar la paz imperante en el jardín donde alojo la primavera .

1 comentario:

Leo dijo...

Mi querida Elba: Todo lo dañino es mejor enterrarlo bien hondo, fijate bién que digo todo, hasta la comida. Si dentro de lo dañino existe quien rectifique (persona) acogela con bondad.
Abrazos besitos
Leonor


PD. Se me fue del blog tu figura dentro de los seguidores.