Padecía de ingratitud severa y murió de una sobredosis de egoísmo fulminante




























20 de enero de 2010

El eco mudo de Haiti





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Mientras se atacan los perros entre si,
en una improvisada tumba a destiempo
Algún grito en merma yace bajo la tragedia.
 

 

4 comentarios:

Felipe Sérvulo dijo...

Por desgracia, ya verás que pronto se olvida el mundo de esa tragedia.
En cuando se vayan los periodistas, se acabó.

Anónimo dijo...

Desgraciadamente las cosas "seguramente" sucederan como tu dices.

Leo dijo...

Espero que esta vez no nos equivoquemos, se haga lo preciso, todo lo necesario para ese pueblo sufrido,pueblo en agonía, para salir de la nada.

Abrazos mi amiga

Leonor

Hecha de silencios dijo...

Es incalculable el dolor de esta gente, Yo, solo oro a Dios por ellos, ya que no esta en mis manos ayudarlos