Padecía de ingratitud severa y murió de una sobredosis de egoísmo fulminante




























12 de enero de 2010

Memorias de la luna V


Mis brazos se quedaron colgados,
Como largos bejucos que no te alcanzaron
Un ciclope terrible arrancó del centro de mi pecho el árbol de la vida y de raíz
Mi espíritu Devastado y polvoriento, como un viejo cráter de volcán, vacio
Se abrazó a la tragedia vil de los silencios

2 comentarios:

Leo dijo...

Elba, apreciada y querida amiga:
Por donde andas, veo un aborto en este poema que nos dejas.

Abrazos, mi amiga.

Leonor

Hecha de silencios dijo...

Querida Leo, te abrazo, gracias por estar siempre al alcance de mi lagrima o mi risa.