Padecía de ingratitud severa y murió de una sobredosis de egoísmo fulminante




























3 de enero de 2010

Memorias de la luna


El viejo  silencio, ahíto de silencio
  despertó de su aletargado sueño
hambriento del alarido que   gestó por siglos   su  garganta.
  Como mil leones heridos rugió su dolor,
para cobijarse  exangüe  en el nuevo  letargo sin memoria.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Magistral!

Leo dijo...

Querida Elva, buenísimo, me ha dado que pensar, callas, callas y
callas y un día sacas lo que puedes
fuera, para seguir en silencio, esto aplicado a la sociedad en que
vivimos, cuando tan mal trato se da
a muchos pueblos quedan en el vacío, callados por generaciones, un día sacan el silencio de sus almas y truenan como volcan en erupción para volver a su letargo
porque los masacraron.
Te deseo lo mejor del mundo, Elva,
y que te llegue mi abrazo de fraternidad.

Besitos

Leonor

Hecha de silencios dijo...

Gracias Leo, eres un angel que a veces llega hasta mi.
Feliz año nuevo