Padecía de ingratitud severa y murió de una sobredosis de egoísmo fulminante




























18 de junio de 2010

Saramago

Cuando muere un gigante

deja un vacío insondable a los que conocieron la dimensión de ése,

su mundo gigante.

Deja, sin embargo,

ningún legado, ningún vacío, a los enanos de esa obra también gigante,

a aquellos habitantes de un mundo de enanos.


Descansa en paz poeta.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Descanse en paz Saramago. Nos deja sus libros que nunca moriran. Esa es la herencia tan valiosa que nos ha dejado.
¡Gracias Saramago!


Lola.C.Calada

Leo dijo...

Bueno hasta aquí he llegado y aunque tarde tambien me uno a ese
¡GRACIAS SARAMAGO!.

Ha sido una delicia leerte, gracias Elba.

Leonor