Padecía de ingratitud severa y murió de una sobredosis de egoísmo fulminante




























2 de julio de 2010

Mas de dos y tres




Salí de caza junto al alba a por los gritos de mi alma
Me encontré con dos o tres que dormían, extenuados por el llanto.
A tres, o dos de ellos aprehendí, recluyéndoles de nuevo tras su muro de silencios.
Más de dos o tres corrían desbocados, como siervos que huyen de la veda infringida
Mientras corría tras ellos, mas de dos y de tres se liberaban del muro.

1 comentario:

Leo dijo...

Me gusta el poema y me alegro de esos llantos que lograron evadirse.
Abrazosssssssss
Leonor