Padecía de ingratitud severa y murió de una sobredosis de egoísmo fulminante




























22 de agosto de 2010

¿A que sabe la ausencia?


¿A qué sabe mi ausencia? Te preguntas,
mientras emprendes solitario el vuelo del olvido.
Sabe a besos de ángeles nocturnos
que abandonan con el alba el nido ajeno.
Sabe nostalgias que se quiebran
en el sueño de un regreso taciturno.

Si tropezara ese, tu vuelo, esa, la imagen del olvido,
regresarías raudo a la raíz del alma que convoca
la magia que descuella, a redundarte lo vivido.
.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Sabe a "memorias de una vieja canción", al recuerdo vivo de un pinar bajo el sol o a la agridulce nostalgia de un amor perdido y siempre hallado.
Con mi admiración por su verbo, le abraza,
Anibal.

Leo dijo...

Sabe a tu aroma en la almohada
que no calman las ansias del alma
cuando las sombras cubren mi casa.

Elba, qué preciosidad de poema, AUSENCIA.

Me es muy grata tu presencia en mi blog, gracias por ir.

Te deseo lo mejor del mundo, mi querida Elbe, que tengas un edía precioso.

Abrazosssssss

Leonor