Padecía de ingratitud severa y murió de una sobredosis de egoísmo fulminante




























18 de agosto de 2011

Sin hesitar...


Pude haberme acurrucado tras el fogón tibio del beso,

Puede que mi mundo se hubiese trastocado pero…

No sé si te habría amado luego y eso…No lo mereces.

2 comentarios:

Leo dijo...

Excelentes reflexiones mi querida Elba, si no se lo merecía no tenías porque seguir aguantandole.
Perdorna mi tardanza en entrar en este bello y sentido blog que siempre me ha gustado mucho.
Recibo muchos cariños en palabras y abrazos.
Leonor

Incombustible dijo...

Elba...¿Me recuerdas? He estado ausente de la blogocosa por un par de años (cosas técnicas, económicas y de salud). regreso corriendo a preguntarte qué tal has estado y a dejarte un abrazo de corazón (que son mucho pero mucho mejores que los que se dan con los brazos).

Como siempre tu espacio bellìsimo.

Besos y apapachos mexicanos, querida amiga