Padecía de ingratitud severa y murió de una sobredosis de egoísmo fulminante




























16 de octubre de 2011

paraiso ausente


Aparo de apoco las miserias,
esas pequeñas dosis de veneno y las conjuro.
Las inmunizo en la cuenca de mis manos,
para beberlas luego sin temor, y a borbotones.
Ebria de eso me pierdo entonces,
en el laberinto de un Paraíso que no existe..

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