Padecía de ingratitud severa y murió de una sobredosis de egoísmo fulminante




























9 de mayo de 2012


Me asomo en el resquicio   y el silencio nada grita, nada asoma.   entonses viene la nostalgia y me empuja y me obliga a tocar la puerta.

1 comentario:

Anónimo dijo...

¿Acaso no fue Usted Maestra al enseñarme denodadamente, los sonidos del silencio?