Padecía de ingratitud severa y murió de una sobredosis de egoísmo fulminante




























14 de julio de 2012

Comuniones
Sin obligación el canto y el acento sin la ternura a destajo.
La mano del corazón que se extiende a lo largo y ancho como un piélago de paz en cual,
 el cuerpo desnudo de mi alma va por las tardes, y sin cautela a embriagarse de lo mejor ti.
E.B.

1 comentario:

Anónimo dijo...

...y entonces la memoria guarda la mágica fantasía del encuentro, en la comunión de las almas sensibles en la fe que las une.