Padecía de ingratitud severa y murió de una sobredosis de egoísmo fulminante




























8 de julio de 2012

A fuego lento


A fuego lento

Hay un intercambio de llamas que no llega a abrasarnos.
Un soasar que no nos quema,
un fogón que no nos arrebata.
Sin embargo y sin ambages, puedo  jurar que allí  cuecen
los amores  inocentes o tiranos (según quien los vea),
de  la más bella  copulación de ¡ nuestras almas !
E.B.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Tu verbo se cuece a fuego lento y se sirve en poesía en las almas que saben de amores tiranos o no.