Padecía de ingratitud severa y murió de una sobredosis de egoísmo fulminante




























2 de septiembre de 2012

Alba
Desordenando la oscuridad, la luz del alba se cuela por mi ventana.
Ninguna piedad me asiste, los trinos reprochan a sabiendas que
mis parpados se entre abren ahítos de desvelo.
Elba Bermúdez

1 comentario:

Anónimo dijo...



Alba in Etruria






Nel rosa di un’alba struggente
Resiste una falce di luna
Sorda al richiamo pressante
Della notte

Dal nero della notte che muore
L’Universo come artista pensoso
Dalla falce spia lo splendore
Del giorno