Padecía de ingratitud severa y murió de una sobredosis de egoísmo fulminante




























16 de noviembre de 2012

¿Como apaciguas el alma y la carne de aquel que amas mas allá de esa carne misma y esa alma
Cuando se le ve escurrir a un vierteaguas, escapando de tu mano como se escapa el agua entre las fisuras trémulas de los dedos, que se hacen garras en llamas aferradas a la solidez de una sombra?
¿Cómo me reitero en la puerta franca de la fortaleza abierta que le quiere albergar de ser preciso entre los huesos?
¿Cómo? si mi espíritu y mi carne son vorágine que también se escapa por el sumidero ¿Cómo se le escribo en letras mayúsculas en la sangre que se ahogan llorando que hay una senda aun aunque este oscura y a sabiendas que jamás la he cruzado? ¿Cómo asevero: ¡Vamos juntos! ¡Vamos! Porque seguramente es la que conduce donde están los robles que son gigantes y fuertes, aunque nacieron enanos.
E.B:

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