Padecía de ingratitud severa y murió de una sobredosis de egoísmo fulminante




























2 de enero de 2013

¡Amar la palabra!
Conjugar con ella el deseo por el hambre del cuerpo y del alma.
Amar la palabra, es robar al espirito el pensamiento y llevarlo a volar como el cóndor a su presa, para dejarla caer luego, como lluvia de lagrimas sobre los campos de la vida, reverdeciéndolos o incendiándolos en el desembocar de una tormenta convulsa.
¡Amar la palabra! ¡Asirla! abrazarse con ella, besarla hasta dejarla sin aliento, envolverla, concebirla, engendrarla en medio de la pasión más ardiente y coadyuvarla hasta el apogeo extremado en un rictus enardecido y desbocado.
E.B.
Hechadesilencios

1 comentario:

Leo dijo...

¡Fantástico! Elba, bello y dicente poema, hermoso...
Abrazos, deseándote FELIZ AÑO NUEVO.
Abrazos.
Leonor