Padecía de ingratitud severa y murió de una sobredosis de egoísmo fulminante




























29 de enero de 2013

MANSEDUMBRE
Ebrios de fe arrastran la esperanza aferrada a la mano izquierda,  mientras la verdad  les aguarda, como un muro de piedra.  Los  acumuladores de  sombras   les trajinan detrás de la palabra que amamanta sus sueños y su mansedumbre.   Tejen su red  cómo arácnidos perversos para  espíritus vencidos, donde quedaran atrapados sin ser  reos  de ningún otro delito, que su certidumbre.
E.B.

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