Padecía de ingratitud severa y murió de una sobredosis de egoísmo fulminante




























14 de febrero de 2013

¡A todo aquel que pasó por mi corazón y se detuvo!
A aquellos que hicieron nido y me dejaron grabado  su eternidad en el pulso;
A los que hicieran en él metástasis y lo partieran en dos; A quienes libraron batallas y fueron vencidos; A quienes obtuvieran la victoria  eterna o temporal; Al mejor y al peor de los partidos; Aquel  o este al que dedicara un latido, o  tres. A todos los que amo y amé un día y que  me habitaron y habité, recorriendo junto a mí las huellas que fui dejando en el camino andado, compañeros míos de felicidad o de infortunio. A ese o  aquel que ame en Do mayor o menor o a duras penas, o  a  hurtadillas o, desde mi balcón o detrás del antifaz de otra bandera, de un fogón tibio o en cenizas,  o en los reverdecidos  campos de arroz.  Con  licencia o sin ella y junto a la mesura de sentimiento que dejaran en mi memoria ¡Un brindis desde el alma! Que el amor es el mejor regalo a los mortales que nos regalalara  Dios.E.B

1 comentario:

Anónimo dijo...

Agradecido el deseo de tus palabras y en otras y para quien corresponda:

No necesito un día, ni un 14 de febrero, ni un 30 de julio, ni fecha señalada, para celebrar al amor o a la amistad.
A ti que he amado y me has amado, a ti, que me honras y he honrado con la amistad, no necesitas ni necesito de este día para recordarte o recordar, que fuiste una rosa y una espina, un dolor y una alegría, una huella o un camino, unas manos o unos brazos, un beso o un recodo. Es más, que has podido ser una ilusión virtual.

Por ello y por tanto, en la amistad, un abrazo que cubra huesos ateridos de tristezas y besos que suenen a alegrías.

Yo.