Padecía de ingratitud severa y murió de una sobredosis de egoísmo fulminante




























21 de abril de 2013

La otra
Esta habitación es la de mi hija cuando viene
-mamá yo soy tu hija
vivo aquí
esta es mi habitación
-no
te pareces a la otra
-mamá soy yo
tu hija la mayor
-ajá
y por qué no avisaste que venías
(me quedé mirando sus ojos grandes
fijos en mí
pensando en esa otra
que por su mente vagaba
sin ser yo)

Migdalia B. Mansilla R

Fecha: dolor, hoy, el día que mi madre creyó, que yo, era otra.
Abril 19 de 2013


Laberintos de la memoria II
No temas que se pierda en los laberintos de la memoria, síguela de cerca, mora allí mismo y no temas al Mino tauro de la inconsciencia…síguela! Que detrás de cada impronta tus huellas puedan respirar la certeza de su perfume amado…Síguela! Ya que no puedes ir mostrándole el camino, tenle tú la punta de la madera para que no se pierda.
 Ser la hija mayor es un grado, como es un trofeo ser el menor, ambos, sin embargo hay que ganárselos y tu, sabes mantener vivo el  fogón y de cultivar los   campos de arroz.

Elba Bermúdez
Te abrazo a lo largo y ancho del sentimiento.

1 comentario:

Versos complicados dijo...

¿Palabras? Infinitas, en todos los idiomas. Una sola expresa la respuesta que salta del corazón, del alma contrita y los ojos húmedos de nubes grises: ¡gracias!

El abrazo es uno, en las dos.
Migdalia.