Padecía de ingratitud severa y murió de una sobredosis de egoísmo fulminante




























16 de junio de 2013

Toma tu amor 
  ¡ Toma tu amor! ¡Te lo devuelvo! Lo he cuidado a mi manera y no aprendí en la escuela como hacerlo, por puro instinto le tuve en la tibieza del fogón para evitarle las cenizas; Le enseñe a hablar en mi idioma a cuatro tiempos y le sostuve la mirada sin rubor, siempre antes de dormirPero aqui está, ¡te lo devuelvo! Mas gastado sí, porque ha pasado el tiempo! Hemos cambiado tanto! Tú te sientes capaz de pedirlo de vuelta y yo me siento capaz devolvérlo.


E.B.  de Los escudos de Carmigna

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