Padecía de ingratitud severa y murió de una sobredosis de egoísmo fulminante




























1 de abril de 2014



Heridas diurnas y nocturnas
Pesadillas nocturnas

Por las noches y para conciliar el sueño, cuento guardias armados que se marchan de mi calle.
Hasta que el silencio va creciendo a la par de la oscuridad, interrumpido a veces por alguna oveja atrapada en un resquicio que aprovecha el paréntesis para escapar.
Regresa entonces el nudo a la garganta que ahoga al llanto fácil. y otra vez a mi recontar nocturno uno, dos, tres...

 (la mas tristes de mi yo)
E.B.

No hay comentarios: