Padecía de ingratitud severa y murió de una sobredosis de egoísmo fulminante




























17 de junio de 2014

Alguna vez las alas se vuelven acero...Duele!

1 comentario:

Leonor Rodríguez Rodríguez dijo...

Si, Elba esas alas pesan y todo duele al querer usarlas.
Fuerte abrazo amiga y gracias por tu entrada.
Feliz día con un fuerte abrazo.
Leonor.